domingo, 23 de septiembre de 2012


El Juício del Rey Salomón

Dios le había prometido a Salomón una gran sabiduría y prudencia para poder ser justo cuando gobernase. Y uno de los ejemplos que más se recuerdan para comprobar que verdaderamente Salomón era un rey sabio, es éste que os vamos a relatar hoy:
Una vez llevaron ante el rey Salomón un caso extraño entre dos mujeres. Ambas vivían en la misma casa, y habían tenido un hijo casi al mismo tiempo.
«Majestad –le dijo una–, esta mujer y yo vivimos en la misma casa. Yo di a luz hace poco, y tres días después también tuvo ella a su hijo. Una noche, el hijo de esta mujer murió. Así que esta mujer cogió, mientras yo dormía, y cambió a mi hijo por el suyo, quedándome yo con un niño muerto. Cuando me levanté por la mañana para amamantar a mi hijo, vi que estaba muerto, pero enseguida me di cuenta de que aquel no era mi hijo, no era el niño al que yo había dado a luz».
Entonces la otra mujer se puso a gritar: «¡Mentira! ¡Es mi hijo el que está vivo, el tuyo está muerto!» Y así empezaron a discutir, porque las dos decían que el hijo era suyo.
El rey Salomón, entonces, les mandó callar, y dijo: «Traedme una espada». Y, con ella en la mano, ordenó: «Partid en dos al niño vivo: dadle una mitad a una madre y otra mitad a la otra. Así cada una tendrá una parte del niño».
Pero la verdadera madre del bebé, al oír esto, no pudo soportarlo: «¡No, por favor! –dijo–. No le matéis…, dadle el niño a ella, pero dejadlo con vida»…
Sin embargo, la otra mujer sostenía: «Ni para ti, ni para mí, mejor será que lo dividan».
Pero el rey Salomón ya había averiguado quién era la verdadera madre, y dijo, señalando a la mujer que no quería que mataran al niño: «Dadle a esta mujer a su hijo, porque ésta es la madre del niño».
El rey había comprendido que una madre nunca querría que su hijo muriese, y que incluso aceptaría que otra fuera su madre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario